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Long Live

agustinarubbi
3 days ago
7 min read

Hoy, 6 de octubre, es un día muy triste para la humanidad. Por lo menos para los argentinos —que somos el centro del mundo, así que es básicamente lo mismo— hoy es el último partido de Lionel Messi con la Selección Argentina.   


En mi casa nunca se miró fútbol, solamente en mundiales y olimpíadas. De hecho, esos partidos se cobraron dos sillas de algarrobo del juego de comedor de mi familia. No es que mi papá las tirara contra la pared cuando perdíamos algún partido; todo lo contrario, saltó para festejar unos goles y, cuando cayó... Bueno, los Rubbi somos gente de huesos grandes. De Maradona no me acuerdo, tenía 3 años cuando lo sacaron de la cancha en 1994.

Mis primeros recuerdos mundialísticos son en la escuela primaria, Francia y Corea-Japón. En el '98 mirábamos algún partido en la sala de música. Iba al turno tarde y enganchamos un par. El del 2002 era de madrugada, por lo que hicimos unos trabajos prácticos para la seño de gimnasia. Tengo en la cabeza unos muñequitos de colores como mascotas.  



Alemania 2006. Es memorable para mi, no solo por ser el primero de Leo, si no porque ya tenía 15 años y nos empezábamos a juntar con mis amigas como "adolescentes". Una de las chicas estaba enamorada del pibe nuevo; a nosotras nos causaba gracia porque no era el más lindo, pero resultó ser una visionaria. ¡Lo más cómico de todo esto es que Leo metía los goles cada vez que mi amiga estaba en el baño! Nunca estuvo tan obligadamente hidratada como en esa época. Además, el temazo que tuvo ese mundial, el cual dio inicio al largo reinado de Shakira: "Las caderas no mienten". Hoy en día lo escucho y me transporta a un cumple de 15 en los Altos del Italiano.   


De Sudáfrica 2010 no recuerdo mucho, solo el Waka Waka. Ese tema ya no lo escuchaba en los cumples de 15, sino en la pecera que era Micky Blue. Según Google, (porrque tuve que hacer un poco de investigación para escribir este artículo) el DT de esa selección fue el Diego, lo que habría sido motivo de gran ilusión para el país, ilusión que rápidamente fue derrumbada por Alemania con cuatro goles. El que sí recuerdo es el partido del 27 de junio: era el cumple de una amiga, lo miramos en su casa después de almorzar y por suerte nos dio motivos para ir al centro a festejar el triunfo. Me saqué una foto que usé de perfil por muchos años.


Siguiendo con la programación, Brasil 2014. De este mundial solo recuerdo la final. Estábamos juntados en la casa de un amigo y, cuando termina el partido confirmando nuestra derrota, una vez más contra Alemania, el dueño de la casa, de la bronca, arroja al piso lo que sea que tenía en la mano (una pelotita de papel quizás), me pega en el pie y comienzo a llorar desconsoladamente. Claramente éste no era el motivo principal de mi angustia, ni me había lastimado, simplemente fue el toquecito final, que hizo que la tensión que tenía acumulada explotara. Primero, porque perder la final del mundo nunca es agradable. Segundo, nosotros, jajaja -perdón-. Tercero, porque la noche anterior me habían robado el celular. Cuarto Francia. Listo, ya está. No hago más el chiste.


Todo por ir a la re-inauguración de Micky Blue en su nueva ubicación: ya no era una pecera de vidrio azul, sino un galpón sin terminar donde tenías que arriesgar tu vida al bajar por las escaleras, ya que la baranda estaba recién pintada y, si te querías agarrar, quedabas pegada, o como mínimo llena de esmalte negro. Lo peor es que que lo había comprado tan solo cuatro meses antes... ¡y en 24 cuotas!. Imagínense lo que fueron esos casi dos años pagando algo que ya no tenía. Lo más gracioso de todo es que tenía una aplicación para este tipo de casos, que me permitía rastrear el celular, por lo tanto sabíamos en dónde estaba. Después del partido, aprovechamos la bronca generada y fuimos con mis amigos a patotear al poseedor de mi móvil, pero los habitantes de esa casa negaron todo. Unos días después, con mis amigas tuvimos la brillante idea de llamar al nuevo usuario, ya que la app le envió un mensaje de texto a mi mamá cuando el chip fue reemplazado, por lo que teníamos su número. Nos hicimos pasar por una empresa "X", diciéndole que había ganado un televisor y necesitábamos sus datos para entregarle el premio. El muy gil nos pasó todo: nombre completo, dirección, DNI.   


Fuimos con toda esa info a la policía para hacer la denuncia, pero como ellos conocían al chico y era un "buen muchacho", no me tomaron la denuncia. En su lugar, llamaron a la madre, que vino muy enojada a la estación gritando que su hijo no había robado nada (yo estaba en la oficina al lado escuchando todo) y trajo otro celu de la misma marca, pero más grande y viejo que el mío, diciendo que lo había encontrado en el piso del boliche.   

Por este episodio es que no le tenía demasiada fe a las fuerzas policiales anteriormente.


En caso de que se hayan olvidado —porque pasaron más de diez días desde que empecé a escribir este texto—, estábamos hablando de Lionel Messi.


"Everything you lose is a step you take".   


Seguimos con Rusia 2018, del cual no recuerdo nada porque estaba planificando un gran viaje, y porque tampoco fue para nada memorable, ya que quedamos fuera en octavos.   



Finalmente llegamos al gran mundial para mi generación: Qatar 2022. Argentina campeón. Antes de arrancar, quiero hacer un reconocimiento a la mente brillante detrás de la cuenta de Instagram de La TV Pública, quien aprovechó los temones de Reputation, el lanzamiento del décimo álbum de Taylor Swift, Midnights, y creó los edits más fabulosos, combinando las canciones con escenas icónicas de los partidos. Como buena Swiftie, dejé los links de los videos escondidos en el texto. No se los pierdan.  


Además del resultado final, esta copa fue muy distinta a todas las anteriores. Empezando por la época del año: siempre se jugaba en junio y julio, pero como el calor es extremo en el Medio Oriente, esta vez se desarrolló entre noviembre y diciembre, por lo que acá era verano, y uno muy extremo. ¡En noviembre ya hacía 40 grados!.   


Al primer partido no lo miré. Ese lo perdió nuestra selección contra Arabia Saudita, lo que derivó en una catarata de memes, como bien acostumbrados nos tiene el país. Después comenzamos a ganar. Los partidos eran por las tardes: en plena temporada de ensayos para la muestra de fin de año, miré muchos partidos sola, y así poder salir corriendo al salón apenas terminaban. También vi uno en la pile, a traves de la pantallita del celular.   



Lo que más me gustó de la "Scaloneta", y por lo que creo que merecían ganar, es la calidad humana del grupo que nos representaba. Lionel Scaloni no armó una selección, armó un curso de secundaria; los trató como a sus hijos y los llevó de viaje de estudios. Todos sabemos que Messi es probablemente la mejor persona que tiene este mundo, pero la pasó mal en nuestra Selección, peleando ese triunfo que no se le daba, y aguantándose a esos gansos que lo criticaban muy cómodos desde sus sillas, por eso sus compañeros trabajaron en equipo para que juntos pudieran ganar la copa que el 10 tanto merecía.   


Lo que se sufrió en ese mundial no tiene comparación. La tensión en cada jugada te tenía al borde de la silla, y se hacía largo ese sufrimiento entre el tiempo complementario, el suplementario y los penales. No apto para cardíacos, pero hacía que el triunfo fuera mucho más satisfactorio. En este último mundial conocí un chico que no entendía por qué la gente salía a las calles después de ganar un partido: "¿Tan feliz te vas a poner por pasar a octavos?". Sí, Roberto, dejá que la gente festeje, a todos nos hace bien un poco de alegría; claramente esa "relación" ni pasó la fase de grupos.   


Ese 18 de diciembre fue hermoso. Todos bajo el sol, saltando, cantando, abrazándose con conocidos, y algún desconocido. Y lo más lindo: toda la ciudad pintada de celeste y blanco.



En el 2024 vino la Copa América, que ganamos por segunda vez consecutiva. Nunca le había prestado atención a este campeonato, pero un amigo nos invitó a ver un par de partidos y cenar, por lo que presencié la desgarradora escena de Messi llorando desconsoladamente cuando tuvo que salir por una lesión en el tobillo.   


Del Mundial 2026 no hace falta que escriba, todavía nos estamos lamiendo las heridas. Pero entre el partido de Inglaterra, y que nadie habló del campeón en los días siguientes, igual ganamos. La final la miramos con mi familia en casa, pero no dolió tanto perder, ya no hacía falta ganar como antes. Unos días después, Leo anunció su retiro de la selección con una carta escrita a mano, tan especial que le dio trabajo a miles de tatuadores a lo largo y ancho del país.


Empecé a escribir este blog con la intención de contarles que la psiquiatra me había bajado la medicación, pero terminó convirtiéndose en "Loas a Leo". Había pensado en la frase: "Menos mal que hoy todavía tengo la dosis completa de antidepresivos en el cuerpo, sino no podría soportar el último partido de Messi con la celeste y blanca".

Estaba lista para quedar destrozada con el homenaje al final. ¡Qué ilusa!


¿Tan difícil era organizar una despedida como la gente? En vez de hablar de la forma nefasta en que diferentes marcas decidieron aprovechar la exposición durante este evento, quiero recordar las históricas publicidades mundialistas, como por ejemplo la de Quilmes del 2002: 



Piel de gallina.   


Creo que lo único que me queda por hacer en este blog es expresar mi eterno agradecimiento a la persona que nos hizo


"ORGULLOSOS DE SER ARGENTINOS"

   


   

 
 
 

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