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Ojo por ojo

agustinarubbi
Aug 13
5 min read

Updated: Aug 26

Estoy escribiendo este blog con un solo ojo, porque al otro se lo cobró el universo.

Bueno, lo tomó prestado por un par de días.


Me quería tomar esta semana de vacaciones porque venía un poco cansada del trabajo y la rutina (me quedan días que tengo que usar antes de septiembre) y quería aprovechar para pintar el living. Pero una empleada me pidió esta semana y otra la siguiente, así que tuve que posponer mi licencia. Soy una jefa que, si me pedís vacaciones, siempre te voy a decir que sí; creo si la respuesta es "no", el empleado va a venir a trabajar con la peor de las ondas. En cambio, tener algo que esperar con ansias genera más motivación, y el ser humano en general quiere dejar todo listo para cuando se va, así que es más productivo. Por lo que junté todas mis fuerzas y dije: "Hay que aguantar 15 días más". Pero el universo parece que me vio cansadita y pensó: "Ahora que está el eclipse, vamos a darle dos días de pausa".


El martes a la tarde venía muy piola caminando por la calle y, de la nada, viene volando un bichito que entró de una a mi ojo derecho. Como si fueran los boxes en una carrera apenas anuncian safety car, justo en la ventana para cambiar los neumáticos. Ni lo vi venir. Sentí como un bisturí que se me clavó en la córnea y un ardor impresionante, como cuando te cortas con papel sentís los químicos penetrando en la piel.


En ese momento tuve que tomar una decisión de manera muy apresurada: estaba a 30 metros de mi destino (la casa de una amiga que está arreglando para mudarse), pero también estaba a la misma distancia del centro oftalmológico más conocido de la ciudad. Leyendo esto, seguramente piensen: "Habrá ido al oftalmólogo". Pero supuse que, una vez que sacara al intruso y me limpiara, me dejaría de molestar. Así que fui a lo de mi amiga.


Hice una entrada bastante comediesca. Sin siquiera decir hola, empecé a preguntar:

—¡¿Dónde hay un espejo?!

—Ahí.

—¡¡No veo nada!! ¡¿Dónde es "ahí"?!


Justo había un familiar que tenía unas gotitas. Me las prestó para limpiarme y rápidamente sentí alivio. Decisión errada N° 2. Las gotitas contenían analgésico, así que seguí utilizando la vista el resto del día, en vez de mantener el ojo cerrado.


En consecuencia, me levanté a la mañana siguiente sin poder abrirlo por el dolor. Traté de mantener la calma, cosa que logré con todo éxito (soy buena compañía para las emergencias): me vestí, hice el desayuno y partí hacia el lugar al que debería haber ido 16 horas antes: el centro de la visión. Lo mismo me dijo la médica que me atendió, porque al no mantenerlo cerrado, se me había hecho una úlcera. Me recetó unas gotas con antibiótico y me mandó a casa a hacer reposo. Llevé el certificado a la oficina, pasé por la farmacia a comprar los remedios, por la panadería para las provisiones, me puse el pijama y me tiré al sillón con las mascotas.


Por suerte encontré una serie entretenida para mirar con mi ojo sano y el tiempo no pasó tan lento. Sí usé el lado herido un rato al mediodía para cortar unas verduras, porque quedar tuerta y manca hubiera sido mucho. Comer puedo con los dos ojos cerrados sin problemas. Dormí una siestita en el sillón y me despertó el timbre: era un señor repartiendo folletos de no sé qué candidato. Abrí la puerta a la mitad, me asomé toda despeinada, con el cárdigan cruzado que sostenía con las manos, espalda encorvada porque no había llegado a estirar la columna post-siesta, el ojo derecho fruncido y dije con mi mejor voz de bruja de Disney:

—¿Qué desea, joven?

Casi me deja una monedita.


Me di una ducha, actividad que no solo se puede hacer a ciegas, sino que es lo recomendado y, como seguro ya saben, me mantiene entretenida por varios minutos.

Más tarde vino mi hermana a merendar a la salida del gimnasio, al que la doctora me prohibió ir, una tristeza. Encima estaba frío y nublado, perfecto para salir y hacer ejercicio, no para estar acurrucada en el sillón... (noten el sarcasmo). Le quise describir a mi hermana el dolor que había sentido, a lo que me contesta: "Agus, me operé la vista, sé exactamente lo que sentiste". Lo que sí lamenté de verdad fue tener que avisar que no iba al ensayo de baile. Por suerte la profe decidió suspender la clase, ya que si no estamos todas es difícil marcar pasos y ubicaciones.


También aproveché para pintarme las uñas: como no podía hacer nada, sabía que iba a estar sentada el tiempo suficiente como para que se secaran y no arruinarlas chocándome cosas. Igual sucedió: no es fácil pintarse las uñas con visión monocular.


Después de cenar vino una amiga a tomar un cafecito y charlar. Recién ahí pude abrirlo un poco; ya me había cansado de apretar todo el día y mi amiga no podía sostener una conversación seria mirándome con esa cara.


Hoy ya me levanté mucho mejor. Fui al control y me dieron el alta a partir de mañana. La herida está cerrada, aunque sigue cicatrizando. Todavía no veo en HD y sigue ardiendo. Pasé por mi trabajo para resolver algunas cositas que habían surgido y me vine a casa.


No quiero que empiecen con el "no te quedaste en el trabajo pero te pusiste a escribir". No es lo mismo. Acá estoy sobre una hoja blanca que puedo ver solo con el ojo izquierdo. En los 30 minutos que estuve en la oficina agarré un expediente para leer los decretos, la computadora con el sistema, unos certificados, un celular para escanear, el otro con los mensajes... y no olvidemos que hay que mirar a las personas cuando hablamos, si no es de mala educación. Todo eso al mismo tiempo. Además, no es muy profesional atender a los contribuyentes guiñándoles el ojo: "¿Qué le pasa a esta? ¿Me querrá cobrar los impuestos en especie?". No, señor: efectivo, transferencias, tarjeta, QR o cheques.


Retomando el espíritu del título que elegí para esta entrada, en el transcurso de 24 hs le fui contando a mis amigas toda esta sucesión de hechos de manera tragicómica (bien como me gusta a mí): que quería vacaciones y el universo respondió.


Una amiga me escribe: "El universo no entiende lo que le pedimos", a lo que le contesté: "No estaría tan segura".

Lo que quería responderle en realidad era: "Hace meses que digo al aire: '¡Sigo esperando que mi amiga deje al novio que le está sacando las ganas de vivir! ¿Cómo puede ser que no lo vea?!'". Pero el universo necesita equilibrio para funcionar.

"Como es arriba es abajo", dicen los esotéricos;

"El debe tiene que ser igual que el haber", decimos los contadores;

"Para toda acción hay una reacción", dicen los físicos.

Yin y yang. El concepto se repite a través de distintas corrientes, religiones y creencias, así que me entienden.


Espero que en estos dos días que el universo le prestó mi visión, mi amiga haya podido ver algo. Lamentablemente, ver no es suficiente; también tenés que dejar ir. • S o l t a r •

No podés poner el postre en el mismo plato donde comiste y quedaron los huesos y restos de ensalada: necesitás el plato limpio.


Y con esto me retiro a ver qué hay en la heladera, porque la metáfora me dio hambre.


Limpien sus platos cuando terminen de cenar, si no los restos empiezan a juntar olor.


PD: Ya estoy bien, casi no arde y ya veo un 98%, pero si alguien quisiera traer comida, siempre se agradece.


 
 
 

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