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Sobreviviendo (1º parte)

agustinarubbi
Aug 2
5 min read

Updated: Aug 7

"Porque hoy no me quiero ver

Buscando a todo un porqué,

Dejando que suceda lo que vaya sucediendo,

Y no dudar si dudar,

Ni ser tan trascendental.

No me interpreten mal, solo estoy sobreviviendo."

El Cuarteto de Nos


Volvimos con las tareas de la psicóloga. Esta vez me dio trece palabras y tengo que incluirlas en un texto. El problema es que cuando pienso en como usar alguna de las palabras, se me viene a la mente una canción. La palabra sobrevivir, por ejemplo, me hace acordar a este tema de El Cuarteto de Nos. Antes me importaban más lo que pasaba en el mundo. La lista de cosas por las que preocuparse es infinita. Y es agotador, porque la sucesión de hechos devastadores es constante. A ese agotamiento por factores externos hay que sumarle todas las actividades necesarias para cubrir las necesidades básicas del ser humano, llamadas en economía necesidades primarias: aquellas de cuya satisfacción depende la supervivencia física: alimentación, vivienda y vestimenta.


Vamos analizando una por una:


Alimentación. No es solo comer. Hay que pensar qué comer: suficiente proteína para los músculos, carbohidratos para la energía, nutrientes para las células, minerales, vitaminas, fibras. No se puede comer cualquier cosa. Los alimentos son el combustible para que tu cuerpo pueda hacer todas lo que queremos hacer.

Una vez que más o menos sabés qué vas a preparar, hay que comprar los ingredientes necesarios. Ir al súper, a la verdulería, la carnicería, la pollería, la dietética, el almacén, la pescadería... Cada una o dos semanas. También hay que pensar qué día de la semana ir: cuándo cierra la tarjeta, cuándo hay descuentos, el día que se consiguen los mejores cortes de carne, cuándo llega la verdura fresca, si ese día tengo tiempo, acordarme de llevar bolsas y la billetera (me he olvidado la billetera mas de una vez, dándome cuenta después de haber pasado todo un carro repleto por la caja). Si el lugar queda lejos o necesito muchas cosas, tengo que pedirle el auto a mi papá o a una amiga. Ir a buscarlo, charla de cortesía, descargar todas las cosas y llevarlo de vuelta. Y al final de toda la transacción hay que guardar la compra, que no es cosa menor. El otro día apurada me olvidé un paquete de brócoli congelado sobre la mesada. Bueno... a temperatura ambiente mejor dicho.

Tengo que concentrarme en comprar lo que necesito y no perderme en las góndolas haciendo "bolucompras", porque gasto de más y me olvido de cosas que sí me hacían falta.


Lo que sigue es cocinar. En general es algo que disfruto, siempre y cuando no sea un martes a las dos y media de la tarde, después de trabajar salvando alguna crisis, o discutiendo con algún contribuyente.

Prefiero cocinar un viernes a la noche, tomando vinito con mis amigas.


Y ahora viene mi parte favorita: limpiar! Levantar la mesa, lavar los platos, los utensilios, limpiar la cocina y sacar la basura. ¡Noooo! Están pasando los basureros y, de nuevo, me olvidé de sacar la basura. LPM.


Y todo esto hay que hacerlo cuatro veces por día, todos los días, por el resto de tu vida.


Agobiante.


Vestimenta. Me resulta bastante más simple satisfacer esta necesidad. Tengo Venus en Capricornio y Ascendente en Virgo; los que entienden de astrología sabrán lo que eso significa: tengo un estilo clásico y funcional. Me compro ropa que me guste como me quede, que combine con el resto de mis cosas, y que sea práctica  de ordenar y usar. Tengo 24 pares de soquetes negros, grises y blancos. Nunca perdí una media (o no me enteré).

Lavarla tampoco es un problema (si no llueve, claro). Trato de tenderla lo más rápido posible porque una vez me olvidé de que había lavado ropa y un jean negro quedó con olor a humedad durante años. Destenderla ya es otro tema. La ropa que está en la soga si la saco; no la voy a dejar dormir toda la noche a la intemperie, pobrecita.

Pero el tender... lo entrás y listo. Y ahora que puedo dejarlo en la otra habitación, queda ahí durante más días. Doblarla y guardarla... uf. Todo otro trabajo. Hay que buscar una buena película para ponerse a doblar ropa. Me acuerdo de cuando era chica: mi mamá ponía todas las medias sobre la mesa redonda y participaba la familia completa.

En cuanto al planchado, mi generación decidió que ya no era necesario, por suerte, aunque alguna que otra camisa sí me gusta usarla sin arrugas. Para mantener el placard ordenado, compré muchas perchas y cajas de tela, a los cuales les escribí el nombre de las prendas que contienen para poder encontrarlas más rápido.

Eso sí: mi ropa tiene pelo de perro. Siempre. Les guste o no, en mi casa todo tiene pelo.


Y por último, pero no menos importante, tenemos:


Vivienda. El techo sobre nuestras cabezas.

Una vez que dejamos la casa de nuestros padres, todo lo relacionado con el hogar pasa a depender de nosotros. Ya hablamos de todo lo que implica elegir un lugar donde vivir —les debo el texto de la mudanza para la próxima— y de lo que significa convertirlo en un hogar. Una vez resuelto eso, viene la parte más mundana: mantenerlo.

Acá hay otro loop infinito. Lavar los pisos, encerar y lustrar el parquet, limpiar el baño, cambiar las sábanas, lavar acolchados, fundas de almohadones y sillones, sacar la tierra de los muebles, limpiar espejos (¿por qué me quedan rayados?), sacar telas de araña, lavar las cortinas, limpiar las hornallas de la cocina, limpiar los vidrios (¿hace falta que siempre llueva al día siguiente?), guardar las cosas en su lugar, arreglar la pérdida del inodoro, baldear el patio, regar las plantas, cambiar las bombitas que se queman, baldear el patio (el perro y la gata se ve que juegan a ver quién tiene la marca más fuerte) ponerle grafito a las cerraduras, limpiar la tierra de los muebles, pintar las paredes que se manchan, sacar la humedad del techo del baño, arreglar la cerradura de la entrada (cuanto más tiempo tardo en editar este texto, más tareas tengo para seguir agregando... etcétera, etcétera, etcétera.

Y no me hagan empezar con el orden en que se hacen determinadas cosas. ¿O acaso ustedes primero pasan el piso y después lavan los platos? ¿Qué clase de salvaje haría eso?


Haciendo la investigación para escribir este blog, me di cuenta de que llamo a estas tareas "las cosas que hay que hacer para sobrevivir" (algo que me resalta la psicóloga en todas las sesiones) porque estoy condicionada por el significado que aprendí en la universidad del término necesidades primarias: "aquellas de cuya satisfacción depende la supervivencia física: alimentación, vivienda y vestimenta"

Y a riesgo de seguir sonando como profesora de economía, no puedo dejar de mencionar que para poder pagar el alquiler, la comida y la ropa se necesita dinero, y para conseguirlo hay que entrar en una de las estafas piramidales más crueles de la historia: trabajar.


Mi psicóloga dice que hacer estas cosas todos los días es vivir.

¿Realmente es eso la vida?

¿Una sucesión eterna de tareas para mantener nuestro organismo funcionando?

Bueno, eterna no. Por suerte, un día morimos.


Segunda parte: Anchor

 
 
 

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