Haciendo la Tarea (1° parte)
Lejos quedaron los días en los que, después de una clase en la facultad, el profesor decía: “Para la próxima semana, traigan hechos los ejercicios de las páginas 39 a 47”.
Eso pensé, hasta que mi psicóloga me dio una tarea para la sesión siguiente: registrar las emociones. Día a día, hora a hora. Tenía que anotar cómo me sentía a lo largo de la jornada.
En mi cerebro fue algo así como:“¿Se supone que tengo que sentir emociones todo el tiempo?¿La gente vive así?¿Cómo hacen cosas entonces?”
Las sesiones son los lunes, por lo tanto es un buen momento para empezar a desarrollar un hábito. Ahí vamos.
Lunes
La verdad es que no recuerdo cómo me sentí cuando desperté el primer día de la semana. Sí me acuerdo del tema que estaba sonando en mi cabeza:
“Debí tirar unas fotos de cuando te tuve, debí darte unos besos y abrazos las veces que pude”.
Lo que pasa es que el domingo antes de acostarme miré —dos veces seguidas—
El Espectáculo de Medio Tiempo del Super Tazón de Benito.
Y pueden decir lo que quieran, pero es pegadizo.
Después de media hora dando vueltas en la cama, me levanto, abro la ventana, voy al baño, me saco la placa de contención, alimentó al perro, abro el balcón, prendo el parlantito y arranco a preparar el desayuno.
“Por la mañana café, por la tarde ron, ya estamo' en la calle, sal de tu balcón”.
Hice unas compras compulsivas de la semana pasada: un exprimidor automático —porque una chica necesita su vitamina C— y una cafetera italiana divina, Cafettina se llama. Una ternura me da. Supongo que el ritual del desayuno me genera "felicidad".
Antes de irme a trabajar, saco al perro para que haga sus necesidades. Un poco odiada en estos días porque el ascensor no abre en planta baja. Hay que usar el primer tramo de escaleras, y la verdad es que mi perro está viejo y odioso. Lo tengo que empujar para subir.
"Nueva yooool."
Yendo a trabajar noto que está un poco más fresco, y a mí me agobia el calor. ¿Es felicidad? Me parece mucho. Quince, veinte grados menos tendría que hacer para que sea felicidad.
En la oficina todo estaba tranquilo. Poca gente. Varias carpetas en el escritorio. Algunas preguntas boludas. En eso suena el teléfono: una radio me quería hacer una entrevista. No me gusta. Tengo menos media training que Colapinto cuando estaba en Williams.
“Titi me preguntó si tengo muchas novias, eh… muchas novias. Hoy tengo a una, mañana a otra, eh… pero no hay boda.”
Claramente no era sobre mi vida privada la entrevista. Me salió bien (creo). Estaba orgullosa. ¿El orgullo es una emoción? LPM, ¿por qué no enseñaban esto en la escuela? Solamente conozco las emociones que aparecen la peli Intensamente.
Salí de trabajar. De nuevo me tocó subir y bajar las escaleras.
"Dale, dale Don dale" " A ella le gusta la Gasolina ¡Dame más Gasolina!" (Homenaje)
¿Qué almorcé? ¿Almorcé? Algo comí, seguro. Me parece que me hice un café y probé uno de los alfajores que traje de viaje. Sacher como el postre. Ya sé, no es almuerzo eso, pero me habría dado hambre al mediodía y me comí un par de galletitas saladas para aguantar hasta mi casa. Después no tenía ganas de comer. ¿Es una emoción el hambre? Me parece que no. Una lástima. Esa la conozco mucho.
“Quieren quitarme el río y también la playa, quieren el barrio mío y que abuelita se vaya, no, no suelte la bandera ni olvide el lelolai, que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái.”
Sesión con la psicóloga (no volví a cambiar). Tranqui. Lloré poquito. Un poco de frustración, porque no sé bien a dónde estoy yendo, ni a dónde quiero llegar.
Me dio otra tarea además de ésta: tengo que buscar talleres de escritura, o un curso de dirección de cine, o algo similar. Ella dice que escribo lindo. Me da un poco de vergüencita, pero me halaga.
“If the world was ending, I’d wanna be next to you uu uu uuu. If the party was over and our time on earth was through…” (también cantó Lady Gaga)
Me empecé a preparar para ir al gym. Me cambié, busqué la billetera, una bolsa y las llaves. Quería ir al súper después de entrenar, y al veterinario también. Me gusta el gimnasio. Me gusta tener fuerza. Entrenar per se no me encanta, voy porque quiero ir al baño sola a los 80, le digo al profe. Creo que no siento ninguna emoción cuando hago los ejercicios. Al contrario, voy como zombie por el salón entre serie y serie.
“Antes tú me pichabas, ahora yo picheo. Antes tú no querías, ahora yo no quiero. No tranqui, yo perreo sola.” "Dime, esto es lo que tú querías." “Si tu novio no te &#%! Pa eso que no ...” “Aprovechá que estoy soltero, single… pam pam Powm”
Perdonen toda esta intromisión de canciones. Sé que se está haciendo largo. Pero es para que puedan entender cómo funciona mi cerebro.
Pude hacer todos los mandados que me propuse. Eso me da felicidad. Ponele. Merendamos con mi hermana y después la acompañé caminando a su casa con mi perro. No había llevado auriculares, así que la vuelta fue:
“Si te quieres divertir, con encanto y con primor, solo tienes que vivir un verano en Nueva York. NUEVA YOOOL”
No me bañé, no me juzguen. Es que llegué, y en vez de correr a la ducha, agarré el celu, porque me había escrito una amiga. Me tiré en el sillón a contestarle, abrí Instagram, TikTok, y cuando me di cuenta era muy tarde. Me dio fiaca (sí, ya sé, me justifico).
Anyway, espero que la identificación y el registro de las emociones sea mejor mañana.
“No, no te puedo olvidar, no, no te puedo borrar. Tú me enseñaste a querer, me enseñaste a bailar.”
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