Vincent Van Dort (3° parte)
Tim Burton
Vincent es el nombre que elegí para bautizar a mi perro, y le queda muy bien. El niño del poema no quiere salir a jugar con los otros chicos bajo el sol: él quiere caminar con su perro por la noche neblinosa de Londres. Mi Vincent ama caminar en las noches frías y húmedas, Londres le encantaría.
Este poema lo escribió un flaco de 24 años que trabajaba dibujando para Disney, con una cara un tanto pálida para haber nacido en California. Ese peculiar muchacho logró convencer a Disney de que produjera un cortometraje basado en un poema de su autoría, donde el actor que le prestó la voz al narrador era nada más y nada menos que el mismísimo Vincent Price, quién era conocido por participar en películas de terror de culto (las favoritas de Tim) e inspiró al nombre del personaje. También realizó un corto llamado Frankenweenie (que luego sería película), sobre un niño que quería resucitar a su perro. Sin embargo, a Disney no le gustaba demasiado su estilo gótico, por lo que lo invitó a buscar un lugar que fuera más adecuado para su creatividad.
Para mi suerte, su talento no pasó desapercibido y otros estudios le permitieron llevar a la realidad algunas de las historias que había creado en su mente. Películas como El Joven Manos de Tijeras, Beetlejuice, Ed Wood y El Gran Pez tienen todas un factor común: el personaje principal es bastante peculiar. En general, tienen traumas de su infancia y una relación conflictiva sin resolver con sus padres —por ejemplo, que no les hayan terminado las manos antes de morir—. Viendo todas estas películas fue la primera vez que entendí el concepto del director de cine.
Por supuesto que me identifiqué con sus personajes. Él siempre habla de la manera en que nos marcan las experiencias que vivimos cuando somos niños; y eso se ve reflejado en su arte. Muñecos rotos, humanos extraños, y monstruos de los que se esconden debajo de la cama.
Como ya he mencionado anteriormente, siempre me sentí fuera de lugar, como si fuera un alien que acaba de llegar al planeta tierra, que está tratando de entender cómo funciona el mundo y cómo se relacionan los seres humanos. Hay cosas que al día de hoy todavía no comprendo. Situaciones que, cuando ocurren, se me viene a la cabeza la frase “can’t wrap my head around it”. Por ejemplo: todos los días camino al trabajo voy pensando: “Acordate de decir buenos días”. ¿De dónde salió esa expresión? ¿A quién se le ocurrió decirla por primera vez? Otra cosa es cuando las personas vuelven con el ex. ¿Por qué harían eso? Si ya saben que no funciona, ¿Qué piensan que va a ser diferente?. A veces me siento como Edward, que estuvo casi toda la vida solo y la familia que lo está acogiendo le trata de enseñar cómo actuar en sociedad (me hubiera servido).
Por un tiempo me parecía que había nacido en el lugar equivocado, y si me mudaba a otra ciudad iba a encajar. Con los años me di cuenta de que, donde fuera que viviera, siempre me iba a sentir igual. Aparte, me encariñé con la gente que hay en el pueblo.
La verdad es que a esta tercera parte la vengo escribiendo hace unos días y medio que perdí el hilo de lo que estaba diciendo. Me fui por todas partes. Pero para ir cerrando, les cuento que estoy escribiendo estos últimos párrafos el día de mi cumpleaños: 25 de diciembre (Por eso la peli The Nightmare Before Christmas causó un gran impacto la primera vez que la vi).
Les dejo un consejo, ¿quieren? Si alguna vez se encuentran tratando de convertirse en padres, tómense un recreo alrededor del 25 de marzo. No es la fecha más divertida para llegar al mundo. Seguro me van a decir " pero siempre es feriado", bueno, Carnaval, Pascuas… incluso el 8 de diciembre es feriado y me parecen mejores celebraciones católicas para nacer.
De todos modos, como en El País de las Maravillas, hay otros 364 días al año para festejar el “no cumpleaños”.
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